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>>Y un apéndice : Pauls, Plus belle la vie y el coming out permanente del afecto, por Gersende Camenen (2)

Paris, mars 2009



Apéndice : Pauls, Plus belle la vie y el coming out permanente del afecto , por Gersende Camenen



Releyendo la novela de Pauls y este texto escrito hace un año, me sorprende el poco caso que había hecho de la sátira de los buenos sentimientos en la novela de Pauls, vituperante pero desopilante (la risa es cruel en este libro) y que obviamente da su título al libro. Es un impulso eficaz, una pulsión homicida y más precisamente parricida porque si no deja a nadie indemne, se ensaña en particular con el padre, débil, mujeriego, vaga pero seguramente apuntado como el responsable del naufragio de la madre y que abruma al niño con su sentimentalismo, señal o bien de insulsez o bien de mala conciencia, o incluso de las dos cosas.
Si bien el padre sufre los embestidas de la sensibilidad (hablar de lucidez no conviene aquí, por ser una cualidad demasiado racional : el niño testigo es pura percepción preanalítica) crítica del niño, otro blanco privilegiado de los ataques es el cantautor Piero.



El pobre Piero es el emblema de esta cursilería colectiva que, beato, pregona el amor y la solidaridad en la letra de una canción contra la violencia ciega y muda del poder, de los opresores (David contra Goliath) y a fuerza de tanto empalago, termina dañando la causa (justa) que pretende servir. Atacar a Piero es un poco fácil pero terriblemente eficaz : el cantautor cristaliza esta retórica de buenos sentimientos de la mala canción comprometida de los 70, con su bagaje de devoción, ñoñería y musicalidad aproximativa – ahora me viene a la mente la imagen de un hito de la cultura popular francesa, falso gemelo de la referencia argentina, pienso en el cura de la película La vie est un long fleuve tranquille , gran éxito de los 80, quien, en su parroquia entona con su guitarra, un inimitable ‘Jesus revient’, desafortunado sustituto de los cánticos en latín, descartados de la liturgia por Vaticano II ; mutatis mutandis, el Piero argentino es una bondieuserie de izquierda, un equivalente pseudoactivista del símbolo popular francés del catolicismo pseudoprogre. Piero es quien hace luego de los buenos sentimientos una marca de venta, del ‘exilio’ el exponente de una millitancia ya controvertida en sus decisiones, trasponiendo al mercado cultural de los 80 la rebelión política de los 70, transformada, domada, en un tono campechano, un ‘ser del pueblo’ que en los 80 estuvo muy de moda en Argentina y autorizó por otro lado, como se sabe, todas las traiciones.



Los lectores, seguimos esta trama histórica del texto, recogiendo los pedazos de cultura popular, materia de la memoria individual y colectiva, cruce de esta novela ‘muy argentina’. Este libro es un testimonio reza el ‘pacto de lectura’. La retórica de los sentimientos es el arma, en apariencia inofensiva, porque barnizada de buenas intenciones, blandida por todo un sector de la militancia política, su cara más vendible pero superficial o incluso falsa. Pauls escribe una novela sobre la memoria, y no cualquier memoria, sino la de una época trágica para la izquierda argentina, pero también épica, la del martirio de los 70, aquél que demuestra la violencia intrínseca del poder estatal. Su novela al interrogar los mitos de esta izquierda, su patrimonio militante, se adentra en un terreno peligroso, por ser ‘memoria’, legado reivindicado. No se habla impunemente de los 70 en Argentina. Más que para cualquier ‘tema’, conviene encontrar un lugar desde el cual hablar (¿testomonio, ficción ?) y evitar los escollos de la sancrosanta Memoria (proceso que amenaza todas las memorias dolorosas, todos los genocidios al erigirse en Verdad absoluta y confiscar el debate). Pauls zigzaguea entre estas dificultades con una agilidad notable. Ahora bien, al volver a leer la novela, no es (solamente) su dimensión relativa a la memoria argentina lo que en ella me parece sumamente interesante. Encontramos en Historia del llanto una manera de desarticular el discurso de la proximidad afectiva, una visión de la nueva gramática del vínculo interpersonal muy sugerente y que recuerda los análisis recientes sobre un fenómeno popular que por su amplitud empieza a interesar los medios de la cultura ‘letrada’ . El paralelo es el siguiente : el niño que un día deja de soportar que los adultos acudan a confersarse a él, vomiten sus historias con la impudicia de quien se deslastra de un peso, deconstruye el misterio de Plus Belle la vie , esta telenovela francesa que reúne a millones de gente cada noche desde hace ya varios años.



En efecto, el niño de Historia del llanto es aquél que, como los personajes de la telenovela francesa, puede ‘escucharlo todo’. La diferencia es que el niño es presa de esta relación, designado por su padre como el niño hipersensible que puede escucharlo y entenderlo todo y que a causa de esta cualidad sagrada, ve a los adultos acercarse a él y desahogar sus rencores, pesares o ilusiones defraudadas. Su ‘discurso crítico’ o como lo hemos dicho su percepción preanalítica de la situación evidencia la nueva gramática de las relaciones interpersonales, para parafrasear a Stéphane Chaudier en su luminoso artículo sobre Plus belle la vie . El niño, al mantener a raya a los adultos, es decir al no entrar en el círculo virtuoso de la compasión, de la benevolencia, al sustraerse al imperio no del bien sino de su retórica, se excluye inmediatamente del sanctuario –dibujado por su padre- de la civilidad (recordemos cómo desentraña la retórica de las letras del cantautor : ‘Vamos, contame decime. Pero ¿Vamos adónde ? ¿ Contame qué ? ¿Quién, decime ?’ o bien las toma al pie de la letra cuando el joven urgido a « sacarlo todo afuera/ Como la primavera/Nadie quiere que adentro algo se muera » vomita dejando bien claro lo que le sugiere la invitación de esta famosa letra). La actitud del padre que propicia las confesiones de los adultos (como una especie de alcahuete de las confesiones) sostiene el sistema en el cual está prohibido negarse a sostener la idea de que cada uno se hace de sí mismo, como aquél que puede oírlo todo, escucharlo todo.

Recordemos que el niño vive en un mundo de comics con sus superhéroes y que el episodio inicial nos muestra al protagonista en traje de Superman estrellarse contra la puerta-ventana de la casa de sus abuelos, episodio que se también se ‘estrella’ en toda la novela hasta tal punto que encontramos pedazos de esta imagen inicial a lo largo del texto. Entendamos ahora el traje de Superman como el exponente irónico de la creencia mágica que tiene el padre en su hijo y la señal de cómo instrumentaliza este niño superhéroe de la sensibilidad. En efecto este padre ridículo con su sensiblería a flor de piel, egocéntrico, poco maduro hace funcionar el sistema de relaciones interpersonales de la manera siguiente (idéntica a aquél que impera en Plus Belle la vie) : la capacidad de escuchar sobrehumana que creo ser la de mi hijo (y mía por metonimia) es la condición previa a la solución de todos tus problemas. La realidad se reconoce como lo que precisamente desmiente nuestro deseo de ser omnipotente (puedo escucharlo todo) o omnisciente (todo lo decible me está destinado) ; se revela por los límites que impone. Pero esta experiencia ordinaria es vivida por el padre como una herida insoportable, de las que sería criminal infligir y que por ello se debe imperativamente prevenir y curar. Su hijo debe acoger las confesiones de todos : su omnipotencia, la del hipersensible, es el exponente del narcisimo del padre. Escuchará su hijo a quien quiera ‘decirlo todo’, aunque deba romperse el cuello a fuerza de ello.

El padre nos enseña que no existe herida que no sea narcisista. Todo lo que, en la realidad de nuestro mundo, impone un mínimo de discernimiento, de dominio de sí o de decencia se ve descartado en favor de la indiscutible legitimidad de lo resentido. El padre que se regocija de la fragilidad de su hijo, he aquí una figura, una tendencia, interesante, sintomática. ¿No es precisamente el ethos de la fragilidad que la sociedad quiere vernos adoptar ? El padre es como el hombre político de hoy, aquél que estima que piensa que le basta con manifestar su buena voluntad para resolver los problemas del otro En el universo creado por el padre, el de la confesión impúdica, logorreica, el coming out permanente de los afectos es la regla, una manera de evitar el discurso, el intercambio, la palabra del otro.

He aquí donde Historia del llanto supera los estrechos límites de una novela histórica o cómo, desde su contexto, sigue hablando de nuestras condiciones actuales, cómo su discurso intempestivo (otra novela sobre la dictadura) se hace eminentemente actual (la novela de la memoria que habla también del presente). Historia del llanto es una novela política no tanto porque vuelve sobre un pasado políticamente cargado sino porque desentraña, a través de la mirada crítica de un niño, el funcionamiento de nuestra sociedad, la del aquí y ahora.

Gersende Camenen
Doctorante de littérature latino-américaine à l’Université de Paris 8, ancienne élève de l’Ecole Normale Supérieure, traductrice d’essais et de nouvelles publiées dans la NRF.

À lire... Ser testimonio, Historia del llanto de Alan Pauls



1- Ver el artículo del international herald tribune que enorgulleció a más de un Francés, y nos da una coartada intelectual para ver este programa : Melting pot of melodrama enthralls French nightly

2- ‘Plus belle la vie : bienvenue en enfer’, Revue internationale des livres et des idées, Paris, n°10, Mars-Avril 2009, p.49-50




Tandis qu’il regarde à la télévision le palais de la Moneda brûler à Santiago du Chili, le 11 septembre 1973, le narrateur d’Histoire des larmes ne parvient pas à pleurer. Malgré son jeune âge, il compte parmi les ardents partisans de la voie latino-américaine vers le socialisme, possède une solide formation marxiste et, à Buenos Aires où il vit avec sa mère, ne manque jamais d’acheter La Cause péroniste et autres revues révolutionnaires. S’il ne verse aucune larme, ce n’est pas davantage par manque de sensibilité : il est en effet persuadé qu’il n’est nul vrai bonheur sans son noyau incompressible de douleur et devient bien vite le confident des grandes personnes, le réceptacle silencieux, toujours disponible de leurs souffrances. Que lui est-il arrivé ? Une fois adulte, cet hypersensible qui ne sait plus pleurer mène l’enquête sur son propre passé dont il revisite les épisodes marquants.
À la fois drôle, bouleversant et d’une incroyable richesse, Histoire des larmes est un formidable récit intimiste qui embrasse tout un pan de l’histoire de l’Argentine et de l’Amérique latine.

Le site des éditions Christian Bourgois.




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